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Gabinete de psicología y desarrollo personal

Patricia Derlinchán

Terapia de pareja

Uno de cada tres matrimonios en España acaba en divorcio y el amor para toda la vida parece haberse convertido en una utopía difícil de conseguir. Son muchos los factores que influyen en la ruptura de una pareja. A veces las responsabilidades, las exigencias, el estrés y la falta de comunicación suelen hacernos olvidar que nos juntamos en pareja para estar bien y no para sufrir.

No debemos olvidar que en todas las relaciones familiares y de pareja existen dificultades y conflictos. Esto es normal, pero si estos problemas acaban repercutiendo en nuestra relación y en nuestros intentos para solucionarlos, sin conseguir resolverlos, debemos pedir asesoramiento profesional

Para facilitar la identificación de los problemas en la pareja, a continuación, se muestran los principales y frecuentes conflictos que pueden darse en una relación de pareja.

- La confusión entre enamoramiento y amor. En el inicio de una relación la pasión es elevada, pero con el paso del tiempo, se va produciendo una reducción natural de ésta. Esto lleva a algunas personas a sentir decepción, frustración e incluso dudas sobre sus sentimientos hacia el otro. Es importante conocer este proceso para poder aceptar con la mayor naturalidad posible, la transformación del enamoramiento en otros sentimientos y la entrada en otras fases del proceso amoroso.

- La rutina.  En las parejas que llevan conviviendo un cierto tiempo existe un gran factor de riesgo que puede hacer que la relación se convierta en algo que funcione por inercia, desmotivación y carente de sorpresas. Dejarse llevar por la rutina puede conducir al fracaso una relación de pareja. En estos casos, el aburrimiento amenaza a la pareja con convertirse en un incómodo compañero de viaje. Por ello, es importante que con relativa frecuencia se introduzcan pequeños cambios y sorpresas en la vida diaria de la pareja, además de planificar actividades de ocio juntos y que ambos disfruten con ellas.

- Intereses distintos. Cuando una pareja no comparte aficiones y apenas pasan tiempo juntos, pueden surgir insatisfacciones. Es importante buscar alguna actividad de ocio con la que ambos disfruten y si esto no fuera posible, sería necesario llegar a un acuerdo para compartir las aficiones del otro.

- Comunicación. La comunicación es uno de los factores más importantes para que la relación de pareja funcione de manera adecuada. Cuando la comunicación falla surgen los conflictos y el deterioro de la relación. Algunos de los problemas relacionados con la comunicación suelen ser: frecuentes críticas y escasos halagos, diferencias entre lo que queremos decir y decimos, interpretar erróneamente la información verbal y la no verbal, no escuchar, etc. El entrenamiento en habilidades de comunicación sería muy útil.

- Celos. Los celos podrían definirse como un sentimiento o una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad, ya sea real o imaginaria, de la persona amada (Echeburúa y Fernández Montalvo). Estos sentimientos tienen una influencia negativa sobre la relación de pareja, ya que quien sufre los celos sufre por ello, y al mismo tiempo, el otro siente limitada su libertad por los celos de su pareja. Llegar a acuerdos y tener una adecuada comunicación sería la base para evitar este tipo de conflictos.

- El sexo. Con el paso del tiempo y la convivencia se produce una disminución en la frecuencia y la variedad de las relaciones sexuales. En algunos casos, en función de la importancia que le den cada uno de los miembros de la pareja, esto puede influir de manera negativa en la relación. Si a esto le sumamos un déficit en la comunicación, el conflicto está asegurado, en este punto, sería recomendable terapia sexual o de pareja.

- Descuidar el aspecto físico. Descuidarse físicamente y no tener en cuenta las preferencias estéticas de la pareja  puede provocar una reducción de la atracción sexual y con ello, contribuir con el descenso de la pasión.

- Los hijos. Con la llegada de los hijos y con su crecimiento surgen nuevos problemas. La responsabilidad y las tareas se multiplican, con ellas se incrementa el estrés y el cansancio y por el contrario, el tiempo para la intimidad, la soledad de la pareja y la libertad disminuyen. Si todo esto no lo afrontan ambos miembros de la pareja de manera natural y saludable, puede ser una fuente de frustración y deterioro.




















































La relación de pareja es algo muy importante que hay que cuidar día a día.

​La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a las parejas que se encuentran en conflicto, a las parejas que han intentado por sus propios medios solucionarlo y no lo han conseguido, y esto causa sufrimiento a uno o ambos miembros de la pareja.

Facilita las herramientas necesarias para mejorar las áreas que se encuentran en conflicto, como por ejemplo, técnicas para mejorar la comunicación, para la resolución de problemas, para el intercambio de refuerzos, planificación del tiempo libre, cambio de expectativas erróneas.

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