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Gabinete de psicología y desarrollo personal

Patricia Derlinchán

La infancia

La infancia es la etapa de desarrollo más importante de la vida, pues en los primeros años se asientan las bases madurativas y neurológicas del desarrollo. Las primeras experiencias son fundamentales para su desarrollo posterior. Este período se caracteriza por un rápido crecimiento y cambios que se ven influenciados por su entorno. Estas influencias pueden ser positivas o negativas, determinando en gran medida cómo será de adulto. Por lo que, un desarrollo temprano saludable, a nivel físico, socioemocional y cognitivo, será fundamental para alcanzar el éxito y la felicidad a lo largo de toda la vida.

No sólo los problemas de los adultos son importantes. Los niños también pasan por situaciones difíciles, tienen sus preocupaciones y sufren cuando están ante un problema. No todos los niños son capaces de manejar las situaciones de la misma manera, ni tienen las mismas estrategias, lo que lleva a algunos niños a sufrir en silencio o a mantener ciertos comportamientos que ni los propios padres comprenden.

Podemos encontrar problemas propios de esta etapa:

- Trastornos del aprendizaje
- Trastornos de las habilidades motoras
- Trastornos de la comunicación y del lenguaje
- Trastornos generalizados del desarrollo
- Trastorno de déficit de atención y comportamiento perturbador (hiperactividad)
​- Trastornos de la alimentación
​- Trastorno de eliminación (ecopresis y enuresis)

​A parte de estos trastornos específicos, durante la infancia podemos encontrar otros problemas que también requieren atención psicológica. Entre los problemas más frecuentes podemos encontrar:

- Ansiedad en la infancia: fobia escolar, ansiedad por separación
- Depresión infantil
- Problemas de sueño
- Baja autoestima
- La desobediencia y la conducta agresiva en la infancia son dos de las principales quejas de padres y educadores 
​- Bajo rendimiento escolar.

​Por último, en la actualidad es muy frecuente, por el incremento de separaciones entre los progenitores, que se den problemas derivados de la separación de los padres. Una ruptura afectiva es siempre dolorosa y se vive con cierta angustia. A pesar de ello, las principales víctimas de todo proceso de ruptura son los hijos, en especial, los más pequeños.

Cada niño expresa su malestar ante la ruptura de sus padres de una manera distinta, en función de distintas variables, como por ejemplo, la edad del niño, su temperamento y otras circunstancias de su entorno.

​En los más pequeños son habituales conductas regresivas como volverse a hacer pipí en la cama, chuparse el dedo, infantilismo, querer dormir con los padres, miedos, ansiedad, etc. También rabietas, necesidad de llamar la atención constantemente, ansiedad de separación (al dejarlo en la escuela u otros). Vinculación excesiva normalmente con la madre que se ve desbordada y no entiende lo que pasa. En ocasiones, el niño, pasa de la agresividad o al menosprecio, a la búsqueda de un afecto incondicional (abrazos, besos, promesas de que se portará bien, etc.)

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